Seguridad y datos personales: ¿por qué sube su precio en el mercado?

10/03/2021 Valoración

La información es poder, o lo que es lo mismo: los datos son activos intangibles valiosos, los cuales todo individuo o empresa puede utilizar pero también debe proteger. Calcular el valor de los datos y la información que maneja una persona o una compañía es sinónimo de poner precio a su seguridad y privacidad.

Aunque no lo sepamos, nuestros datos están ahí y tienen valor

Al hablar de datos personales, entran en juego una serie de conceptos como privacidad, cookies, hackers, mercado negro, darkweb y un largo etcétera. Y es que estamos ante un tema muy complejo, que suscita actualmente un profundo debate en torno a los límites tanto éticos como legales que deben aplicarse en torno a él. ¿Alguna vez te has preguntado por qué hay tantas apps gratuitas a disposición de los usuarios de Android e iOS? Si es así, seguramente habrás llegado a la conclusión de que debe existir algún incentivo para que alguien quiera desarrollar una app por cuyo uso no va a cobrar a sus usuarios.

¿Cuánta información deberían poder manejar las empresas de sus usuarios o clientes? ¿Es lícito que se recopile información y se opere con ella con terceras partes sin que los usuarios tengan ningún control de ello? ¿Por qué la Ley parece ir un paso por detrás de los avances tecnológicos que hacen posible este mercadeo de datos personales? Éstas son sólo algunas de las preguntas que surgen a la hora de hablar de datos personales. Sin embargo, no es necesario adentrarse en debates tan profundos para darse de bruces con la realidad: el tratamiento de datos personales es algo cotidiano y lo vemos todos nosotros cada día en nuestro ordenador, smartphone o smart TV.

Seguro que ya te has dado cuenta de que existen miles de apps en plataformas como Play Store o Apple Store que sólo requieren de un «clic» para que un usuario pueda comenzar a utilizarlas. El proceso es conocido: buscas una app, le das a descargar y se instala en tu móvil, sin mayores rodeos. Con frecuencia, el único obstáculo que se nos presenta es la molesta pantalla en la que debemos otorgar permiso a la app recién instalada sobre determinados usos (localización, llamadas, acceso a la galería, etc.). Ahora bien, si cuando comienzas a utilizar este tipo de apps, no tienes que realizar ningún desembolso, ¿cuál es el incentivo que tienen sus desarrolladores para lanzar ese producto al mercado? La respuesta, pese a que suene extraña es evidente: si no pagas por algo, debes saber que el producto eres tú.

datos personales

Y es que quizás no seas consciente de que con cada clic realizado en tu dispositivo móvil o en tu ordenador mientras navegas por internet, estás dejando un rastro de datos. Es lo que se conoce como huella digital; tus gustos, tus aficiones, los sitios en los que has estado y otros elementos que pueden ser de gran utilidad para terceros que, por ejemplo, deseen saber qué tipo de publicidad deben enviarte. Se trata, en definitiva, de trazar un perfil de usuario a través de una serie de datos que tenga utilidad para alguien en el mercado. Precisamente en esa utilidad radica el valor de mercado de tus datos personales, ya que según la cantidad y calidad de los mismos, alguien podría llegar a pagar cerca de 1000€ por ellos.

No hace mucho salió a la luz el caso de un famoso antivirus gratuito que, oh sorpresa, reconoció que recopilaba datos de sus usuarios y los comercializa a terceros. Sin duda, se trata de una práctica muy extendida y que, a juzgar por el número de personas sorprendidas, demuestra el poco caso que hacemos a la letra pequeña y la archifamosa Política de Privacidad (aprovechamos para invitarte a echar un vistazo a la Política de Privacidad de Taxo).

El precio de los datos: una señal para valorar tu privacidad y proteger tu información

Sin duda, el caso de Avast no es único. Son conocidos otros casos en los que grandes compañías como Facebook o Google, que se vieron obligadas a reconocer que parte de sus beneficios se obtienen en base al valor que la información de sus usuarios generaba en el mercado. En la misma dirección pero en sentido opuesto, hay compañías, como Apple, que han hecho de la protección de datos de sus clientes un valor añadido de sus productos, sacando pecho por ello y erigiéndose en adalid de la privacidad.

Cada nueva noticia que salta a las portadas genera un gran revuelo entre quienes consideran que comerciar con datos es una práctica comercial poco ética. Sin embargo, más allá de consideraciones legales y morales, es difícil negar que actualmente, en plena explosión tecnológica, los datos son activos intangibles cuantificables y ostentan tanto o más valor que el petróleo. No estamos exagerando; hace tiempo que el prestigioso diario The Economist publicó un artículo sosteniendo que la fuente de valor más valiosa ya no es el petróleo, sino los datos personales.

El precio de datos personales ya supera el del barril de Brent y eso habla de la importancia que el big data tiene en la actualidad. Su potencial está no sólo en la obtención y tratamiento, sino también en su protección. Poner en valor el alcance de todo lo que rodea los datos personales y la privacidad debería ser un primer paso para conocer con exactitud la magnitud del asunto y actuar en consecuencia. Eso podría implicar, desde el ámbito público, promover modificaciones legales que aumenten el control de los usuarios sobre los datos que ellos mismos generan.

Pero además, desde el ámbito privado, la evidencia de los datos debería servir para incentivar en empresas y particulares mayores inversiones en ciberseguridad para proteger la información que manejan. Al igual que con cualquier otro activo, toda compañía debería conocer el peso de este tipo de activos en la cadena de valor y poner todos los medios a su alcance para preservarlos adecuadamente.